Una nutrición saludable es fundamental para la prevención de factores de riesgo relacionados con la dieta, como el sobrepeso y la obesidad, y las enfermedades no transmisibles asociadas.
El consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de nutrientes críticos (sal / sodio, azúcar, grasas saturadas y grasas trans) se ha asociado con un mayor riesgo de factores de riesgo relacionados con la dieta y enfermedades no transmisibles asociadas, así como emaciación, retraso de crecimiento y enfermedades por deficiencia.
La evidencia también ha demostrado la importancia de la práctica adecuada de la lactancia materna y la alimentación complementaria y los sistemas alimentarios saludables sostenibles.
Mediante políticas, legislación y estrategias sobre nutrición saludable, se puede prevenir la malnutrición en todas sus formas.
10 pautas para una buena alimentación
- Realizar cinco comidas al día (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena).
- Distribuir los horarios de las comidas a lo largo del día para que no se solapen unas con otras.
- Procurar que los alimentos tengan un aspecto atractivo, una textura agradable y se puedan comer con facilidad.
- Evitar las dietas restrictivas para los mayores de 70 años, salvo prescripción y seguimiento médico.
- Servir una dieta equilibrada y variada que contenga cereales, frutas, verduras y legumbres.
- Apostar por los alimentos preparados a la plancha en vez de fritos, asados y con salsas.
- Consumir más pescado que carne y tomar 3 o 4 raciones de lácteos diarias.
- Limitar los dulces y los embutidos y controlar las grasas, la sal y los azúcares.
- Beber mucha agua e insistir en ello, porque los mayores ven disminuida la percepción de la sed.
- Vigilar el peso de forma periódica, ya que puede ser un signo de alarma asociado a la desnutrición.
