Los objetivos principales de la realización de terapias con perros son:
- Fomentar la actividad física.
- Trabajar la estimulación cognitiva y sensorial.
- Favorecer la expresión de emociones y paliar el sentimiento de soledad.
- Reforzar la comunicación afectiva y lúdica.
- Promover el tiempo de ocio, el uso de la conversación y la activación de la memoria.
Los perros
El perro es el animal ideal para hacer este tipo de terapias porque es más dependiente del ser humano y llega a aprender y a obedecer con más facilidad que otros animales de compañía. Esta terapia se está convirtiendo en un método cada vez más aceptado para ayudar a mejorar las vidas de nuestros abuelos.
En manos de los terapeutas expertos que realizan las intervenciones, los perros se convierten en la herramienta y el canal que apoya la tarea socioeducativa y psicosocial del profesional.
Los perros que se utilizan en las terapias son elegidos a través de una selección específica, son sanos, seguros y están entrenados para poder llevar a cabo este tipo de actividades. Tienen una constitución y edad apropiadas y poseen las aptitudes y habilidades adecuadas para que su participación sea beneficiosa. El perro de terapia es un animal específicamente entrenado para integrarse dentro de un programa terapéutico o educativo, como una herramienta más de la que dispone el profesional.
Son muchos los beneficios que obtienen las personas mayores en residencias que participan del trabajo terapéutico con perros:
- Mejora de la autoestima: los perros demuestran su afecto sin importar la edad, la salud o la personalidad de la persona ayudando a paliar el sentimiento de soledad.
- Mejora del estado de ánimo: cuando se hace este tipo de terapia se observan mejoras notables en el estado de ánimo de las personas de la tercera edad que viven en una residencia.
- Atracción del interés: los movimientos y el juego del perro atraen la atención y despiertan el interés de la persona mayor.
- Reducción del estrés y disminución de la presión arterial: las personas que viven en una residencia a menudo echan de menos el contacto cariñoso. El contacto físico con el animal: acariciar, tocar o abrazar, ayuda a reducir el estrés y disminuir la presión arterial.
- Estimulación de la mente: una mascota atrae la atención y proporciona estimulación mental a través de los sentidos de la vista, el tacto, el olfato y el oído.
- Activación de la memoria: tener contacto con una mascota puede traer recuerdos de viejos tiempos, y esto activa la memoria de las personas mayores.
- Fomento de la actividad física: el contacto con un perro es una oportunidad para poder jugar y mostrar las habilidades físicas de la persona mayor pasando un rato divertido.
- Estimulación social: los perros han demostrado en varias ocasiones que facilitan el contacto social y esto puede ser útil para las personas mayore
s que viven en una residencia o que viven solas, mejorando también la relación con el personal sanitario / monitores del Centro. - Fomento del buen humor: un perro siempre hará algo extraña o divertida y provocará la risa en aquellas personas que hace tiempo que no sonrisas ayudando así a superar la depresión.
- Menos medicación: los animales de compañía están considerados como una medicina preventiva. Su cuidado y el afecto hacia ellos promueven la salud y prolongan la vida.
- Aumento del sentimiento de responsabilidad: la terapia con perros da la oportunidad de responsabilizarse de un trabajo propio.
